IES La Magdalena: Bazar, moneda solidaria propia e impacto real

Bazar La Magdalena

El alumnado de Proyecto de Emprendimiento Social y Empresarial (PESE) del IES La Magdalena nos trae un episodio de podcast tan especial como el proyecto que describen en él. En esta grabación, los propios estudiantes nos cuentan de primera mano cómo idearon, organizaron y pusieron en marcha el Bazar La Magdalena: un mercadillo solidario y sin dinero real, donde la moneda de cambio fue la OAC, una divisa social de creación propia diseñada para garantizar que todo el alumnado pudiera participar en igualdad de condiciones. Equipos de trabajo, cientos de donaciones, retos logísticos y muchísimo aprendizaje: todo eso y más está recogido en esta conversación que os invitamos a escuchar o leer a continuación.

Podcast

Transcripción

«Hola a todos y todas, bienvenidos a este Podcast del IES La Magdalena. Somos alumnos y alumnas de la materia de Proyecto de Emprendimiento Social y Empresarial, también conocida como PESE. Y hoy queremos contaros una experiencia muy especial, la creación y puesta en marcha el bazar la Magdalena.

Un mercadillo diferente, porque no utilizamos dinero real, sino una moneda social creada por nosotros, la OAC. Os preguntaréis, ¿por qué hemos decidido hacer este proyecto? Pues bien, todo empezó cuando analizamos nuestro entorno y detectamos una realidad: No todas las personas tienen las mismas oportunidades económicas.

Queríamos hacer algo que ayudara a reducir desigualdades dentro del centro y, al mismo tiempo, fomentar el consumo responsable. Así surgió la idea de organizar un mercadillo de productos reutilizados en el que todo el alumnado podía participar en igualdad de condiciones. ¿Y cómo lo conseguimos? Creando nuestra propia moneda social, la OAC, que se repartió de manera equitativa entre el alumnado.

Después nos tocó empezar a funcionar como una empresa. Nos dividimos en equipos, cada uno con funciones diferentes. Un equipo de decoración, otro encargado de valorar productos, uno de inventario, otro de difusión, un grupo de diseño que diseñó los stands y las chapas, y otro responsable del reparto de monedas. Aprendimos algo muy importante. Si un equipo termina su trabajo, ayuda a los demás, porque el objetivo era común conseguir que el bazar saliera adelante. El siguiente paso fue conseguir productos para vender.

Y aquí la comunidad educativa se volcó. Familias, profesorado y personas del centro colaboraron dorando juguetes, ropa, libros, accesorios y otros artículos en buen estado. El equipo de catalogación e inventario llegó a registrar 400 donaciones, una cifra muy importante teniendo en cuenta el tamaño del proyecto.Cada producto tuvo que revisarse, calificarse y valorarse con un precio de OAC para que el mercadillo funcionara de forma organizada.

Después llegó el momento del reparto de la moneda social. Y eso fue un reto enorme, porque había que organizar al alumnado por cursos y grupos. En total acudieron al reparto estudiantes de todos los niveles del instituto. Primero, segundo, tercero y cuarto de la ESO, y también primero de bachillerato. Por ejemplo, en primero de la ESO acudieron 28 estudiantes. En segundo participaron más de 35, en tercero más de 50. En cuarto, alrededor de 45 personas, además de alumnado de bachillerato. Además, los profesores y profesoras también participaron. Cada docente recibió tres vales para entregar al alumnado seleccionado por su esfuerzo, comportamiento o situación personal. En total se repartieron 186 vales y sabemos que todos acabaron llegando a estudiantes del centro.

Después de semanas de trabajo llegó el gran momento, al ver el bazar de la Magdalena. Durante los recreos, el alumnado pudo recorrer los diferentes puestos y conseguir productos únicamente usando monedas OAC. Había juguetes, libros, ropa, accesorios, bisutería y también productos creados por nosotros mismos, como chapas.Ver el mercadillo funcionando fue emocionante, porque pudimos comprobar que todo el esfuerzo había merecido la pena.

Y ahora viene una de las partes más importantes, ¿funcionó realmente? La respuesta es sí. Más del 90% de las donaciones encontraron destinatario final, algo que demuestra el gran éxito del proyecto. Además se colocó prácticamente el 100% de los juguetes y casi toda la bisutería. Sólo quedaron sin dueño un collar y dos pares dependientes. Los libros también tuvieron muchísimo éxito.

Los que no se vendieron fueron donados para el mercadillo solidario de los libros del instituto. Eso sí, también aprendimos de los errores. Por ejemplo, nos sobraron 50 chapas de las que fabricamos. Creemos que quizá nos faltó tiempo para hacer más publicidad o campañas de marketing. Habíamos pensado, incluso, en promocionarlas como las chapas de la suerte, pero no llegamos a tiempo.

Este proyecto nos ha enseñado muchísimo. Hemos aprendido a organizarnos, trabajar en equipo y asumir responsabilidades. También hemos aprendido cómo funciona un proyecto real. Planificar, repartir tareas, resolver problemas y adaptarnos cuando las cosas nos salen exactamente como esperábamos. Y quizá lo más importante, hemos aprendido que reutilizar objetos puede ayudar al planeta y compartir recursos puede hacer las cosas más justas.

El bazar La Magdalena no ha sido solo un mercadillo. Ha sido una experiencia de emprendimiento social. Una forma de demostrar que pequeñas acciones pueden tener un gran impacto. Hemos reducido residuos, reutilizado objetos, dado oportunidades iguales a un nado y aprendió muchísimo por el camino. ¿Cambiaríamos cosas? Sí. ¿Repetiríamos la experiencia? También, sin ninguna duda.

Gracias por escucharnos.

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